RCC_BURGOS | MAPA |
ALBUM DE FOTOS | LIBRO DE VISITAS | BUZON DE SUGERENCIAS |

BURGOS
Renovación Carismática Católica Burgos
Vosotros sois testigos de estas cosas. «Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»(LC 24,28-29)

QUIENES SOMOS
GRUPOS DE ORACIÓN
ACTIVIDADES - LAGO TIBERÍADES
ENSEÑANZAS-FORMACIÓN-TESTIMONIOS
AUDIO - VIDEOS - MUSICA - PRESENTACIONES
NOTICIAS - COLABORADORES - PAPA BENEDICTO XVI
PÁGINAS WEBs AMIGAS
TABLERO DE MENSAJES - FORO

Si necesitas dar un nuevo rumbo a tu vida,

 

go here for greatest cheap spencer engagement rings canada around

ENCUENTRO NAVIDAD PARA JÓVENES 2007

Documento sin título Documento sin título
  • Presentaciones Power Points proyectadas en el Encuentro Navidad 2007 de Jóvenes CyL
  • Testimonio el milagro que salvó a Victoria (www.ccr.org.uk)
  • Testimonio de JÉRÔME LEJEUNE "Un hombre es un hombre, es un hombre" (Padre de la Genética Moderna- Revista Estar nº 183- Septiembre 2004)
  • Testimonio Caroline Aigle--- ¡Buen vuelo, comandante Carolina! (www.arvo.net )
  • Ver el álbum fotos

     
    aqui en picassa hay otro álbum de fotos gracias a Jose de la Pinta. (Ávila)

     

    ENCUENTRO NAVIDAD-2007 JÓVENES Castilla y León

    PRESENTACIONES POWER POINT

    Carta a Jesús
    1.1Mb
    La Navidad no es un cuento
    0.49Mb
    Un mensaje de navidad
    1Mb

    Subir


     

    Curada al borde de la muerte: el milagro que salvó a Victoria
    Madeleine O´Connell

    A la muchacha inglesa, aquejada de fiebre hemorrágica de dengue, le daban 4 días de vida. Pero pasó lo inesperado...
    Traducimos un testimonio real, publicado en GOODNEWS ( http://www.ccr.org.uk ), la revista de la Renovación Carismática Católica en el Reino Unido.

    Madeleine O'Connell, que vive en Putney, Londres, cuenta la asombrosa historia de cómo hace algo más de una década su hija de 14 años, que había contraído una variedad mortal de dengue (una enfermedad tropical), fue milagrosamente sanada.

    En aquella época mi esposo John, que es pediatra, y yo vivíamos en las islas Fiji, en el Pacífico. Nuestros hijos estaban en el colegio en Inglaterra y nos visitaban en vacaciones. John siempre les decía que si sentían fiebres en las tres semanas después de volver al colegio, que contactaran con él, por si habían contraído alguna enfermedad tropical que un médico local podía desconocer.

    Justo después de vacaciones de Semana Santa, llegó una terrible llamada de nuestra hija Victoria, cuatro días después de visitarnos y haber vuelto al colegio en Inglaterra. Nos llamaba de la enfermería. No se sentía bien y tenía fiebre. Le habían dado antibióticos pero no funcionaban. El doctor sospechaba que era una fiebre glandular y quería hacer pruebas. Recordando las indicaciones de su padre, ella insistió en llamar a casa.

    Pude escuchar a John preguntando a nuestra hija varias cuestiones médicas, y por las respuestas entendí que era algo muy serio. Pidió hablar con la directora del colegio. Por esa época había una terrible epidemia de dengue en Fiji. John había visto morir a muchos de sus pacientes jóvenes y le preocupaba que Victoria se hubiese contagiado. Se transmite por mosquitos infectados, pero al contrario que la malaria no tiene ningún tratamiento preventivo.

    John preguntó a la directora el nombre del pediatra de la zona. Ella era reticente a dárselo pero finalmente accedió. Asombrosamente resultó ser un antiguo colega de John, y se implicó mucho. John le explicó su sospecha acerca del dengue y le comentó las pruebas a realizar para confirmarlo. Hay dos tipos de dengue: uno debilita mucho al paciente y dura unos seis meses, pero no es mortal. El otro es el dengue hemorrágico, que sí es mortal. El paciente muere en cuatro días, con sangre saliendo de sus ojos, orejas y boca, y no hay medicación. El pediatra de Victoria no tenía experiencia con el dengue y no pudo sino alegrarse de ser guiado por John, que es experto en estas enfermedades tropicales. John le pidió que hiciese unas pruebas y le telefonease con las respuestas. Cuando llamó, supe por la forma en que John iba comentando "oh" que no eran buenas noticias. Mi corazón se hundió. Colgó el teléfono y dijo: "salimos para Inglaterra en una hora". Me di cuenta que debía ser dengue hemorrágico.

    Corrimos al aeropuerto, donde conseguimos un vuelo. Siempre recordaré que en ese avión iba el equipo nacional de rugby de Fiji, que son cristianos comprometidos. Cuando escucharon nuestra situación, insistieron en rezar por nosotros. Recordaré siempre la imagen de esos hombres enormes, tomando nuestras manos y rogando que la vida de Victoria se salvase.

    Fue un viaje muy largo, con muchas escalas, pero el Señor parecía estar con nosotros y 36 horas después aterrizábamos en Londres y corríamos al hospital. Para entonces Victoria estaba en estado de semi-coma, con un aspecto realmente malo. Yo había contactado con mis amigos y familia y les había pedido rezar. Pronto había grupos de oración rezando por ella en Malta, Estados Unidos y el Reino Unido.

    Al día siguiente era su tercer día de enfermedad, y su brazo ya mostraba signos de erosión aunque aún no había empezado a sangrar. Sus plaquetas disminuían, sólo tenía 20.000 en vez de 250.000 y sus glóbulos rojos estaban muy bajos. John era muy consciente de la situación médica de Victoria y para el jueves su situación era tan mala que ninguno hablábamos apenas. Parecía no haber esperanza.

    Yo dormía con ella en la habitación. Pero cada hora me despertaba con una voz espantosa riendo en mis oídos y diceindo: "te la voy a quitar". Recordé un casette que había escuchado que decía que lo que más asusta al demonio es que le citen la Biblia. Así que eso es lo que hice. Lo que vino a mi mente es: "vuelve, bajo el poder de Jesús, a donde perteneces, porque está escrito que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor". Así pasé toda la noche.

    Lo que yo no sabía es que la misma noche en Malta, una joven también rezaba por Victoria. Era del grupo de oración de mi hermana y le habían dicho que Victoria estaba muy enferma. No me conocía, ni a Victoria, pero mientras acostaba a sus hijos de repente se acordó de ella y se arrodilló y rezó por ella. Mientras lo hacía, recibió la visión de una chica en una tienda de cristal -en ese momento Victoria estaba en una célula de aislamiento- y vio un ladrón con un saco en la espalda intentando romper el cristal para llevarse a la chica. Pero también veía un hombre de blanco entre el ladrón y la tienda de cristal impidiéndole entrar.

    Se dio cuenta que el hombre de blanco era Jesús, así que le preguntó si había cualquier cosa que pudiese hacer ella o decir a la familia. Sintió que Él le pedía que nos dijese que ayunásemos y rezásemos y que el viernes sería el punto en que cambiaría la enferma.

    Inmediatamente telefoneó a mis hermanas para decírselo. Decidieron no contármelo sino rezar y ayunar por su cuenta y toda la noche estuvieron despiertas intercediendo por Victoria.

    El viernes por la mañana mi esposo entró en la habitación esperando lo peor. Ordenó un análisis de sangre. Para su asombro, las plaquetas habían crecido en 20.000. A los quince minutos ordenó otro análisis y habían crecido otras 20.000. Y luego otra vez lo mismo. No podíamos creerlo.

    Victoria no había recibido ninguna medicación porque no hay nada para este tipo de dengue. Médicamente los doctores no podían entender que estaba sucediendo, pero al terminar el día sus glóbulos rojos y sus plaquetas eran completamente normales. Había sucedido como la joven había predicho: el punto de inflexión fue el viernes, el 1 de mayo. También era el primer viernes de mes, que para los católicos es un día especial de devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Es un milagro por el cual nunca dejamos de dar gracias a Dios.

    Irónicamente, tres semanas después, cuando todo había acabado, recibimos los resultados de las pruebas iniciales de la unidad de enfermedades tropicales. Decían que sentían mucho que el paciente tuviese la mortal enfermedad del dengue hemorrágico. Pero Victoria no murió. Ahora [en 2006] tiene 28 años. El Señor salvó su vida y eso afectó sus elecciones en la vida y su fe para siempre.
    Artículo original en inglés en: http://myweb.tiscali.co.uk/renewaluk/gn0509/g02.htm

    Subir


    UN HOMBRE ES UN HOMBRE, ES UN HOMBRE
    JÉRÔME LEJEUN

    En la revista “Hágase Estar” número 183 de Septiembre de 2004, podemos leer, desde la página 13 a la 19, el tema de portada, sobre la vida y descubrimientos científicos del profesor J. Lejeune, genetista de fama mundial y que entre otros cargos fue el primer presidente de la Academia Pontificia para la Vida y desde 2004 se encuentra en proceso de beatificación.

    Animamos a leer  este precioso artículo sobre la vida y pensamientos de este creyente, sobre un tema tan debatido actualmente; donde y cuando empieza la vida ser humano.
    El archivo se encuentra en formato PDF, y contiene el nº completo de la revista Estar. (Bajar archivo)

    Subir


     


    ¡Buen vuelo, comandante Carolina!



    Su país aún la llora y no deja de conmoverse por su valiente sacrificio: estaba embarazada de cinco meses cuando supo que padecía esta enfermedad en fase ya terminal. Y, sin embargo, decidió postergar su tratamiento para que su hijo pudiera nacer.

    Por Luis Olivera *

    Caroline Aigle hubiera cumplido 33 años de edad el pasado 12 de septiembre.
    Se dice pronto: sólo 33. Tenía toda la vida por delante. Fue la primera mujer piloto de caza de la Fuerza Armada Francesa, y ya estaba en camino de ser una futura astronauta. Aficionada al submarinismo y al paracaidismo, fue dos veces campeona del mundo militar de triatlón. Pero murió el 21 de agosto víctima de un cáncer fulminante. Su país aún la llora y no deja de conmoverse por su valiente sacrificio: estaba embarazada de cinco meses cuando supo que padecía esta enfermedad en fase ya terminal. Y, sin embargo, decidió postergar su tratamiento para que su hijo pudiera nacer.


    No es un caso aislado de 'madre coraje'. La doctora italiana Gianna Baretta ya ha sido canonizada por haber sido tan heroica como nuestra protagonista de hoy, cuando sólo tenía 40 años. De hecho, nada más ser sepultada en Mesero, rápidamente se difundió su fama de santidad por su vida y por el gesto de amor grande, inconmensurable, que la había coronado.

    A mediados de julio pasado, Caroline recibió la devastadora noticia de su enfermedad. Lejos de derrumbarse, esta mujer de su tiempo se enfrentó a la adversidad y no hizo caso a los médicos, que le aconsejaron abortar para tratar de extender su vida en el tiempo. Pero ella tenía como perspectiva otro tipo de tiempo: el de la eternidad, junto al amor en estado puro. La reacción popular ha sido masiva, como en el caso de Gianna: en el blog especialmente creado por el Servicio de Información y Relaciones públicas del ejército, la afluencia de mensajes no ha dejado de crecer. El diario 'Le Figaro' decía: "En una semana, más de 800 personas, civiles o militares, próximos y anónimos, han expresado su tristeza después de su brusca desaparición (?). Una increíble ola de emoción recorre el mundo de la aeronáutica militar y, más allá, se propaga, deseándole hoy: «Bon vol à Caroline»".

    Apenas ha tenido dos meses antes de romper la barrera del sonido rumbo al Cielo de todos los pilotos. Junto a su esposo, el también piloto Christophe Deketelaere, decidió darle una oportunidad al nuevo miembro de su familia.
    Su segundo hijo nació a inicios de agosto tras sólo cinco meses y medio de gestación. Lo llamó Gabriel, nombre de arcángel. Nació muy pequeño, con poco peso, pero sigue luchando por su vida y tiene muchas posibilidades de salir adelante. Tiene pasión por vivir, como su esforzada madre, de la que seguro que ha heredado su fortaleza.
    Ella lo tuvo claro desde el principio. "No podía detener la vida de un ser que había llevado consigo por cinco meses. Me dijo: 'Él tiene el derecho a tener posibilidades como yo'", declaró Christophe a Radio Tele Luxembourg.
    Para su esposo, este embarazo fue "su último combate y lo ganó". Antes de morir, pudo ver a su hijo varias veces y cargarlo en sus brazos. "Fue heroica hasta el final", aseguró.

    Caroline Aigle (que significa "águila" en francés) nació en Montauban en 1974. A los 14 años de edad ingresó en la escuela militar de Saint-Cyr. En mayo de 1999 se convirtió en piloto de caza y estuvo a cargo de un Mirage 2000-5 del Escuadrón de Caza "Cote dOr", estacionado en Dijon. En 2005 se convirtió en comandante de escuadrilla y, desde 2006, desempeñaba funciones de seguridad en vuelo en el centro de mando de la ciudad de Metz.

    Su funeral fue presidido por el sacerdote Pierre Demoures, un ex piloto de combate. Otro ejemplo: del ejército de los hombres había pasado a engrosar el Ejército de Dios. En su homilía, el Padre Demoures recordó a Caroline como una persona que condujo a la gente a Cristo con sus "sus cualidades, amabilidad, disponibilidad y pasión". Y, además, por sus "opciones" al considerar "a su hijo como una vida que excedía la simple visión humana de la vida" y por la cuál "retrasó un tratamiento que era urgente".

    Cuando hoy tantas miles de mujeres en España alegan causas psíquicas para abortar, el testimonio de esta madre ejemplar es una bofetada contra la hipocresía que se esconde en una ley que los poderes públicos han convertido en una gran 'tragadera' de un progresismo que no respeta a los que no pueden defenderse a si mismos.

    El sacerdote recordó que cuando Carolina y Christophe lo buscaron para preparar su matrimonio, le pidieron un texto que no hablara del amor del uno por el otro, "sino que tratara del amor que nos abre y lleva a amar a los demás".

    Su jefe de escuadrilla ha escrito: "El ejército del Aire llora a Caroline Aigle, su leyenda".
    "La gran lección que nos dio Carolina, es la urgencia de amar. No una urgencia de temer, sino la urgencia vital de saber que sólo el amor trae vida. El hombre está hecho para la vida. Esta urgencia puede hacer que el amor sea más fuerte y dar vida a un tesoro en medio de los eventos más trágicos", aseguró el sacerdote.
    Nosotros necesitamos héroes próximos que, con su ejemplo personal, nos recuerden que ese tipo de comportamiento es posible, que está al alcance de nuestras pobres fuerzas. Que nos digan al oído que el amor es más fuerte que cualquier sacrificio. Incluso el de la propia muerte. ¡Buen vuelo, comandante Carolina!


    *Luis Olivera
    Periodista

    Copiado del original en la Web  http://www.arvo.net/secciones.asp?sec=1201

    Subir


    RCC - Burgos - 2007 ©
    Si necesitas dar un nuevo rumbo a tu vida,
    E-mail: envia2@rccburgos.org